Por qué existimos

Nuestro propósito

Nuestro propósito es enseñar y equipar a las personas para poder Oír, Conocer y Seguir la voz de Dios, conforme a Juan 10:27:

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.

El Dios trino es un Ser comunicativo a quien le encanta hablar: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han dialogado entre sí desde la eternidad y disfrutan de una comunicación continua y de una relación profunda e infinita. Lo maravilloso de esto es que, habiéndonos creado a su imagen, Él desea atraernos a la misma relación comunicativa. No es un secreto, pero sí requiere aprender a escuchar, prestar atención y seguir la voz de Dios.

Nuestra misión

Nuestra misión es impartir la vida de Dios [zoe] en el corazón de las personas sensibles.

Ya que vivimos por el Espíritu, sigamos la guía del Espíritu en cada aspecto de nuestra vida. Gálatas 5:25

Es posible aceptar el regalo de una relación personal con Dios a través de Jesucristo sin apenas avanzar después de haberla iniciado.

No obstante, a través de Su Palabra, el Señor sigue invitando a Su pueblo especial, Su Esposa, a ser sensible a Su voz y Sus caminos. Su sensible Esposa sólo desea cumplir Su perfecta voluntad, anhela apasionadamente la pronta venida del Esposo y que el Espíritu Santo le infunda la realidad de Su vida zoe.

Nuestra visión

Nuestra visión es conectar a las personas sensibles, la Esposa de Cristo, con el Esposo en una relación de amor apasionada.

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos.  Mateo 22:37-38   NIV

El anhelo de este ministerio no sólo es impartir la verdad de que los creyentes pueden oír personalmente a Dios, sino ayudarles a apasionarse de Aquel que les habla.

Jesús exhortó a la iglesia de Éfeso, a pesar de sus buenas obras, a retornar a su primer amor (Apocalipsis 2:4). ¡La única cosa que les faltaba era pasión por su Rey y su Esposo!

Este es también el deseo del Padre: que, con la ayuda del Espíritu Santo, nosotros también lleguemos a ser celosos por nuestro Esposo y Rey, para que nuestros corazones no se distraigan y se aparten cada vez menos de Él por causa del ajetreo cotidiano.